LA DEFORESTACIÓN EN LA AMAZONÍA.
DELITO CONTRA LA HUMANIDAD
Carlos A. La Rosa Lama
Actualmente en el Perú, en general, y en la amazonía, en particular, se registra un grave y pernicioso
problema de deforestación, con consecuencias negativas en múltiples aspectos
como son el económico, social, político y ambiental, que es necesario revertir
mediante una adecuada política pública de fomento a la inversión privada, como
garantía de la eficiencia en el logro de los objetivos y metas que se
consideren necesarios dentro de un enfoque de desarrollo humano sostenible y
sustentable.
La deforestación es la eliminación o destrucción de los árboles y plantas
de un terreno. El término
deforestación permite nombrar a la acción y
efecto de
deforestar (despojar un terreno de sus árboles y plantas). Este
proceso de
desaparición de las masas forestales suele producirse por el
accionar
humano mediante la tala y la quema.
La deforestación por lo general es impulsada por la industria maderera,
los fabricantes de papel, la construcción de infraestructura (como carreteras o
viviendas) y los emprendimientos agrícolas (que aprovechan el suelo para
sembrar los cultivos más rentables y comercializarlos). América Latina y África
Occidental son las regiones más afectadas por la deforestación, aunque el
fenómeno existe en todas partes del mundo.
La desaparición de bosques constituye un grave problema ambiental. La
disminución del número de árboles produce desequilibrios en el clima, altera el
hábitat de los animales y reduce la capacidad del planeta para absorber dióxido
de carbono y transformarlo en oxígeno.
El problema de la deforestación no solamente reside en el sacrificio de
cientos de especies vegetales sino que trae como consecuencia la muerte de
organismos animales para quienes la existencia de ese espacio verde es
fundamental para la supervivencia. Por poner un simplísimo ejemplo. Si en un
bosque habitan ardillas y todos los árboles son talados, éstas tendrán que
emigrar o morirán y los predadores de las mismas correrán la misma suerte. Las
selvas del planeta, en general, y de la amazonía, en particular, sufren la tala
de; árboles de cientos de años de antigüedad junto a otros más jóvenes y quedan
espacios huecos en los bosques. Pero este no es el único problema.
Una de las importancias de los bosques es su capacidad para neutralizar
toneladas de dióxido de carbono, ese gas procedente de los desechos provocados
por la fabricación de combustibles fósiles. Con la deforestación descontrolada
disminuye la capacidad de reoxigenar el medio ambiente y esto trae como consecuencia
un aumento desconsiderado de la contaminación ambiental que, como es de
esperarse, conlleva un sinfín de otros problemas ecológicos.
Entre los problemas provocados por la deforestación se encuentra la
desertificación o desertización (proceso por el cual tierras sumamente ricas de
vida pierden su fertilidad, convirtiéndose en desiertos). En general sucede que
se talan muchas hectáreas con el objetivo de instaurar un negocio de ganadería.
De este modo, el espacio que antes se hallaba cubierto de vegetación ahora es
pisoteado a diario por el ganado y pierde todo su valor fértil; volviendo
imposible el crecimiento de la vida futura.
Existen otros problemas derivados de la deforestación, tales como el
aumento del calentamiento global, desestabilización del clima, aumento de los
problemas ecológicos.
Una de las
mayores amenazas para la vida del hombre en la tierra es la deforestación. Esta actividad que implica “desnudar
el planeta de sus bosques” y de otros ecosistemas como de su suelo, tiene como
resultado un efecto similar al de quemar la piel de un ser humano. ¿Por qué
decimos esto? Sin lugar a dudas, los bosques ayudan a mantener el equilibrio
ecológico y la biodiversidad, limitan la erosión en las cuencas hidrográficas e
influyen en las variaciones del tiempo y en el clima. Asimismo, abastecen a las
comunidades rurales de diversos productos, como la madera, alimentos,
combustible, forrajes, fibras o fertilizantes orgánicos.
Se reconoce que todos los bosques
del planeta, en general, y de la amazonía,
en particular, deben ser objeto de una ordenación sostenible, que
garantice sus servicios y beneficios sociales, económicos y ecológicos.
Una de las funciones más importantes de los árboles es su capacidad para
la evapo-transpiraciónde volúmenes enormes de agua a través de sus hojas. Este
proceso comienza cuando el agua, por efecto del calor del sol, se evapora (pasa
del estado líquido al gaseoso) y se incorpora a la atmósfera como vapor de
agua. A medida que asciende y por
disminución de la temperatura, el vapor de agua se condensa (se convierte en
pequeñas gotas) formando las nubes. El agua condensada en las nubes cae
finalmente en forma de lluvia sobre los continentes, permitiendo así el
crecimiento de los árboles y de sus raíces, como también el de otros organismos
vivos.
Por otro lado, una vez que sus hojas caen estas se pudren en el suelo,
determinando, su enriquecimiento; ya que los nutrientes son reciclados
rápidamente por las bacterias del terreno, cerrándose así un ciclo. Es decir
entonces, que si se eliminan los árboles, la lluvia cesará, pues ambos factores
se encuentran estrechamente relacionados. Sin la lluvia, la tierra comenzará a
morir, produciéndose una fuerte erosión y la zona de bosque se convertirá
finalmente en un desierto, inhabitable
por los humanos
Veamos el caso de la Cuenca Amazónica, compartida por siete países, con
una extensión de 6.700.000 km2. Parcelas de ellas que contienen la mayor
diversidad biológica, colindan con terrenos
talados y quemados a los que se les dará uso agropecuario. Al ritmo actual de deforestación y sumado al
continuo cambio climático, los científicos aseguran que en dos decenios se
destruirá 40% de la Amazonia y que otro 20% se degradará. Esta situación es alarmante y debe ser controlada y revertida, pues es
ir contra la vida de los árboles, los animales y las
personas.
Esperamos escribir en próximas entregas sobre las causas y efectos de la
deforestación y asimismo sobre la necesidad de formular y ejecutar una política
pública de fomento de la inversión privada para la reforestación en la amazonía
del Perú.