sábado, 4 de julio de 2020



LA DEFORESTACIÓN EN LA AMAZONÍA.
DELITO CONTRA LA HUMANIDAD
Carlos A. La Rosa Lama

Actualmente en el Perú, en general, y en la amazonía, en  particular, se registra un grave y pernicioso problema de deforestación, con consecuencias negativas en múltiples aspectos como son el económico, social, político y ambiental, que es necesario revertir mediante una adecuada política pública de fomento a la inversión privada, como garantía de la eficiencia en el logro de los objetivos y metas que se consideren necesarios dentro de un enfoque de desarrollo humano sostenible y sustentable.
       La deforestación  es la eliminación o destrucción de los árboles y plantas
      de un terreno.   El término deforestación permite nombrar a la acción y
      efecto de deforestar (despojar un terreno de sus árboles y plantas). Este
      proceso de desaparición de las masas forestales suele producirse por el   
    accionar humano mediante la tala y la quema.
La deforestación por lo general es impulsada por la industria maderera, los fabricantes de papel, la construcción de infraestructura (como carreteras o viviendas) y los emprendimientos agrícolas (que aprovechan el suelo para sembrar los cultivos más rentables y comercializarlos). América Latina y África Occidental son las regiones más afectadas por la deforestación, aunque el fenómeno existe en todas partes del mundo.

La desaparición de bosques constituye un grave problema ambiental. La disminución del número de árboles produce desequilibrios en el clima, altera el hábitat de los animales y reduce la capacidad del planeta para absorber dióxido de carbono y transformarlo en oxígeno.


El problema de la deforestación no solamente reside en el sacrificio de cientos de especies vegetales sino que trae como consecuencia la muerte de organismos animales para quienes la existencia de ese espacio verde es fundamental para la supervivencia. Por poner un simplísimo ejemplo. Si en un bosque habitan ardillas y todos los árboles son talados, éstas tendrán que emigrar o morirán y los predadores de las mismas correrán la misma suerte. Las selvas del planeta, en general, y de la amazonía, en particular, sufren la tala de; árboles de cientos de años de antigüedad junto a otros más jóvenes y quedan espacios huecos en los bosques. Pero este no es el único problema.

Una de las importancias de los bosques es su capacidad para neutralizar toneladas de dióxido de carbono, ese gas procedente de los desechos provocados por la fabricación de combustibles fósiles. Con la deforestación descontrolada disminuye la capacidad de reoxigenar el medio ambiente y esto trae como consecuencia un aumento desconsiderado de la contaminación ambiental que, como es de esperarse, conlleva un sinfín de otros problemas ecológicos.

Entre los problemas provocados por la deforestación se encuentra la desertificación o desertización (proceso por el cual tierras sumamente ricas de vida pierden su fertilidad, convirtiéndose en desiertos). En general sucede que se talan muchas hectáreas con el objetivo de instaurar un negocio de ganadería. De este modo, el espacio que antes se hallaba cubierto de vegetación ahora es pisoteado a diario por el ganado y pierde todo su valor fértil; volviendo imposible el crecimiento de la vida futura.
Existen otros problemas derivados de la deforestación, tales como el aumento del calentamiento global, desestabilización del clima, aumento de los problemas ecológicos.
Una de las mayores amenazas para la vida del hombre en la tierra es la deforestación. Esta actividad que implica “desnudar el planeta de sus bosques” y de otros ecosistemas como de su suelo, tiene como resultado un efecto similar al de quemar la piel de un ser humano. ¿Por qué decimos esto? Sin lugar a dudas, los bosques ayudan a mantener el equilibrio ecológico y la biodiversidad, limitan la erosión en las cuencas hidrográficas e influyen en las variaciones del tiempo y en el clima. Asimismo, abastecen a las comunidades rurales de diversos productos, como la madera, alimentos, combustible, forrajes, fibras o fertilizantes orgánicos.
 Se reconoce que todos los bosques del planeta, en general, y de la amazonía,  en particular, deben ser objeto de una ordenación sostenible, que garantice sus servicios y beneficios sociales, económicos y ecológicos.

Una de las funciones más importantes de los árboles es su capacidad para la evapo-transpiraciónde volúmenes enormes de agua a través de sus hojas. Este proceso comienza cuando el agua, por efecto del calor del sol, se evapora (pasa del estado líquido al gaseoso) y se incorpora a la atmósfera como vapor de agua.  A medida que asciende y por disminución de la temperatura, el vapor de agua se condensa (se convierte en pequeñas gotas) formando las nubes. El agua condensada en las nubes cae finalmente en forma de lluvia sobre los continentes, permitiendo así el crecimiento de los árboles y de sus raíces, como también el de otros organismos vivos.

Por otro lado, una vez que sus hojas caen estas se pudren en el suelo, determinando, su enriquecimiento; ya que los nutrientes son reciclados rápidamente por las bacterias del terreno, cerrándose así un ciclo. Es decir entonces, que si se eliminan los árboles, la lluvia cesará, pues ambos factores se encuentran estrechamente relacionados. Sin la lluvia, la tierra comenzará a morir, produciéndose una fuerte erosión y la zona de bosque se convertirá finalmente en un desierto, inhabitable por los humanos

Veamos el caso de la Cuenca Amazónica, compartida por siete países, con una extensión de 6.700.000 km2. Parcelas de ellas que contienen la mayor diversidad biológica, colindan con terrenos  talados y quemados a los que se les dará uso agropecuario.  Al ritmo actual de deforestación y sumado al continuo cambio climático, los científicos aseguran que en dos decenios se destruirá 40% de la Amazonia y que otro 20% se degradará. Esta situación es alarmante y debe ser controlada y revertida, pues es ir contra la vida de los árboles, los animales  y  las personas.

Esperamos escribir en próximas entregas sobre las causas y efectos de la deforestación y asimismo sobre la necesidad de formular y ejecutar una política pública de fomento de la inversión privada para la reforestación en la amazonía del Perú.