Carlos A. La Rosa Lama
En el documento de la CEPAL “Horizontes 2030, la igualdad en
el centro del desarrollo sostenible”, se plantea una nueva agenda de desarrollo
que busca compatibilizar los objetivos de crecimiento con objetivos de
inclusión social y de sostenibilidad ambiental. El concepto articulador de la
propuesta es el cambio estructural progresivo sobre la base de un gran impulso
ambiental, definido como un proceso de transformación hacia actividades y
procesos productivos intensivos en aprendizaje e innovación que deben estar
asociados a mercados en rápida expansión.
Para el caso de un gran impulso ambiental, se debe tener
claro que existen muchos caminos potenciales para el crecimiento económico,
superando la idea, muy común en la economía neoclásica, de que haya un camino
solo hacia el crecimiento.
Un gran impulso ambiental es producto de una reorientación
coordinada de políticas, inversiones, regulaciones, regímenes de tributos, etc
hacia el crecimiento económico, la generación de empleos y el desarrollo de
cadenas productivas, la disminución de la huella ambiental y el mantenimiento/
recuperación de la capacidad productiva del capital natura( incluyendo
servicios ambientales), Todo esto en un enfoque innovador, multidimensional y
multisectorial.
En este contexto, la bioeconomía es un concepto que se ha
posicionado durante la última década como marco de referencia para el diseño e
implementación de políticas de desarrollo productivo e innovaciones coherentes
con el objetivo de contribuir a un gran impulso ambiental.
El concepto de bioeconomía incluye tres elementos, a saber,
(a) el consumo y la producción de bienes y servicios a partir del uso directo y
la transformación sostenibles de recursos biológicos, (b) el aprovechamiento
del conocimiento de los principios y procesos biológicos, y(c) las tecnologías
aplicables al conocimiento y transformación de los recursos biológicos y a la
acumulación de principios y procesos biológicos.
Por tanto, la bioeconomía provee de un marco de políticas
para apoyar un cambio estructural progresivo sobre la base de un gran impulso
ambiental de América latina, en general, y del Perú en particular.
Lla Unión Europea que dice que la bioeconomía basada en el
conocimiento puede definirse como ”la transformación del conocimiento de las
ciencias de la vida(inversión) en productos nuevos, sostenibles, ecoeficientes
y competitivos”. Por supuesto en el mercado, lo cual da el sello definitivo de
la innovación.
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